domingo, 30 de marzo de 2008
La educación es todavía la intervención más importante contra el trabajo infantil. Desafortunadamente, muchos países con una educación elemental compulsada no disponen de un buen sistema escolar o difícilmente cumplen las leyes de educación, si es que las tienen. Allí donde hay escuelas, las familias a menudo no pueden pagar los gastos de escolarización, de material o de uniformes. Sin un cambio en la economía de su condición, estos niños no irán a la escuela. Las escuelas deberían facilitar la asistencia de los niños a las mismas, para contrarrestar las carencias económicas. Una provisión necesaria sería que estas escuelas fueran gratuitas. Otra posibilidad es que estas escuelas sirviesen comida suplementaria. La calidad de la educación también necesita desarrollarse de forma que la escolarización sea considerada como un factor importante en el futuro éxito de un niño.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario